¿Quién es Sarcasticaro?

Soy coleccionista de tesoros varios, tomador de tinto en búsqueda de la profesionalización, escritor sin técnica y cuando la inspiración lo permite, caminante urbano, encontrado de plata en el suelo, aconsejador de propios y extraños, especialista en dormir en cualquier parte, trasnochador empedernido, madrugador renegado, empeliculado de medio tiempo, doctor honoris causa en procrastinación.

Me gusta caminar sin rumbo, dejar que el camino sea quien decida. Soy soberbio, glotón, perezoso, lujurioso, iracundo, avaro… entre otros pecados (gracias a dios por ellos, pues son la marca de mi humanidad). Me gusta tomar café negro y sin azúcar en un pocillo rojo despicado. Hablo más de lo que debería, aunque no digo lo que debería decir en el momento que lo debo decir. Le tengo miedo a las alturas y a la muerte (más que nada por el miedo a ser olvidado). En extremo volátil y con sufro de algunos episodios de conciencia social, de vez en cuando me da por querer cambiar el mundo (igual no son tan frecuentes, también gracias a dios) tendría que reconocerlo, soy mentiroso, hipócrita, pedante, lo que algunos llamarían un hijo de puta y que

Ahora que estoy terminado la universidad y el panorama cada vez más apunta hacia eso de ser adulto, he decidido proponerme mis metas para la vida. En cuanto a la vida profesional, quiero estar en un trabajo sin sentido, en el que me paguen poquito y gane lo suficiente para poder ir a trabajar y sobre todo donde me toque trabajar toda la vida para ganarme la pensión a eso de los 80 años. Ah se me olvidaba rezo al señor por un jefe sin visión y que se lleve el crédito por todo lo que hago. En cuanto a lo personal quiero tener una esposa infiel con la que tenga sexo una vez por semana y finja que le gusta, un par de hijos malcriados, que solo me hablen para pedir dinero y que desean cada noche haber nacido en otra casa.

Contra todo pronóstico y prejuicio tan solo quiero ir por la calle como un simple peatón, sin las presiones de las alabanzas, sin las envidias de los vicios y sin los juicios de las acciones y omisiones. Con solo una única misión en la vida, caminar, vivir, respirar y ser un nadie, un peatón más, ni una estadística, ni un número, ni un héroe, ni un villano. Quien dijo que tenemos que ser alguien en la vida, y si de ahora quisiéramos ser nadie en la vida, no figurar, no ser punto de referencia, que no tengan que mentir el día del funeral o se desgasten en alabanzas sin sentido.

Que en la lapida se diga “era uno más, ahora es uno menos”